Quiero iniciar este texto expresando mi convencimiento de
que, como es lógico, el hecho no es generalizado y como expresa el dicho “ni son
todos los que están ni están todos los que son”.
Pero si he podido comprobar en mi experiencia personal y
profesional, que en la iglesia católica apostólica y romana existen muy malas
personas, en el sentido literal de las palabras, que son malos de acciones y de
pensamiento y se consuelan e incluso en muchos casos se sienten aliviados y
reforzados en sus conductas solo por la posibilidad de confesión y absolución del supuesto representante legal de dios en la tierra. Estoy hablando de maltratadores, hombres que gastan el dinero
de sus casas y/o empresas en putas, maquinas tragaperras, bingos o cocaína, y sujetos que no les importa hacer daño a otr@s personas por su convencimiento
de que al final serán absueltos.
Pienso que la iglesia debería repensar esta cuestión,
cambiarla e incluso ayudarnos a destapar a estos personajes.
A menudo me preguntan si creo en dios y yo a menudo no contesto,
pero si digo que mi abuelo me enseño que eso de poder ser malo en esta vida por
el hecho de ser absuelto por un semejante, no dedía ser bueno “quien te
garantiza que si hay alguien arriba no te va a hacer pagar por todo lo malo que
has hecho aquí abajo”.

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